Rufino Tamayo: un clásico del arte moderno

El pintor mexicano Rufino Tamayo: un clásico del arte moderno

SURA Asset Management México a través de la Colección SURA, recuerda en su aniversario luctuoso a Rufino Tamayo: un clásico del arte moderno. A 29 años de su partida, nuestra Compañía conmemora el gran legado artístico e influencia de Tamayo y de su obra en la cultura nacional e internacional.
Rufino Tamayo es un artista de un complejo y profundo carácter mexicano, el cual impregna tanto sus pinturas como su producción gráfica.

La pintura de Tamayo no es una recreación estética; es una respuesta personal y espontánea a la realidad de nuestra época. Siempre luchó por encontrar nuevas formas de expresión plástica, por eso le atrajeron los pintores contemporáneos que redujeron de manera voluntaria la pintura a sus elementos esenciales.

Originario de Oaxaca, se trasladó a la Ciudad de México en 1911 y trabajó con sus tíos en el comercio de la fruta en el mercado de abastos de La Merced. Seis años después ingresó como alumno a la Escuela Nacional de Bellas Artes. Su primera tendencia artística fue el impresionismo y posteriormente el arte prehispánico que descubre al elaborar dibujos que los artesanos utilizaban para sus diseños.

En 1926, realizó su primera exposición individual. En este mismo año viajó a Nueva York y participó, en el Art Center, con una exposición individual y después con una colectiva al lado de Siqueiros, Orozco, Covarrubias, Montenegro y Goitia. Casi una década después se incorporó a la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios.

Tamayo viajó por primera vez a Europa en 1949 recorriendo España, Francia, Inglaterra, Holanda, Bélgica e Italia y, un año después, representó a México, junto con Orozco, Rivera y Siqueiros en la XXV Bienal de Venecia.

En 1961, fue nombrado miembro de la Academia de Artes y Letras de los Estados Unidos. Un año después, participó en la colectiva «Obras maestras del arte mexicano de los tiempos precolombinos a nuestros días» presentada en el Pequeño Palacio de las Bellas Artes de París. Además, expuso una retrospectiva de su obra de los años 1958 a 1961, en el Museo Nacional Bezalel de Jerusalén, en el Pabellón Helena Rubinstein de Tel Aviv y en el Museo de Arte Moderno de Haifa.

La Universidad de las Américas, en México, le otorgó en 1963 el título de Doctor honoris causa. Además, Tamayo fue elegido en 1967 miembro de la Academia de Diseño de Florencia, Italia. Ese mismo año recibió un homenaje por sus cincuenta años de labor artística en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México.

Para 1975, el gobierno francés lo condecoró en grado de Comendador de la Orden Nacional del Mérito; el Florín de Oro en el Palacio de la Signoria y la Placa de Plata en el Palacio de los Medici de la ciudad de Florencia.

Por ser considerado decano del arte latinoamericano se le rindió homenaje en la XIV Bienal Internacional de Sao Paulo, Brasil en 1977. En 1980, rechazó la orden Quetzal por parte del gobierno de Guatemala por no estar de acuerdo con el régimen de dicho país.

En 1988, se presentó en el Centro de Arte Reina Sofía de Madrid la exposición Rufino Tamayo: Pinturas. Un año después, Tamayo, celebró su aniversario noventa en Moscú, y exhibió en la Gran Sala de la Casa Central del Pintor invitado por la Unión de Pintores de la URSS.

Fue docente durante 20 años en Dalton School of Art de Nueva York y su obra influyó en un sinfín de artistas que fueron figuras de movimientos artísticos contemporáneos.

En 1991 ingresó como miembro de número a El Colegio Nacional de México. El 24 de junio de este mismo año, víctima de una bronconeumonía, Rufino Tamayo fallece en la Ciudad de México.

SURA Asset Management México tiene el privilegio de contar entre su colección con dos de las obras del gran Rufino Tamayo: Sandías 38/100 y Calvario de Oaxaca.

SANDIAS 38/100, 1965

Obra muy característica dentro de su larga producción artística. Tamayo da a la obra mejores y más esenciales soluciones al mexicanismo, ilumina el dibujo de contornos precisos con lo cual destaca la dureza de las masas, preocupándose más por la geometría que por los contenidos simbólicos. Su capacidad de síntesis, tanto en la forma como en el color le permite una libertad lúdica inigualable. Las primeras obras de sandias aparecen a finales de los sesenta y se convirtieron en un emblema inequívoco de arte mexicano de ese siglo.

CALVARIO DE OAXACA, ca. 1921

Pintura realizada aproximadamente en 1921, año en que los estados de Oaxaca y Michoacán fueron los escenarios impresionistas de Tamayo, tiene una distribución de pinceladas cortas y separadas, de colores variados, para otorgarle las vibraciones que el sol produce en las superficies quietas o movidas.

En la obra los edificios vecinos y la calle en la que están establecidos tienen una movilidad acuosa como si hubiera captado el conjunto, reflejándose en un río.

Actualmente esta pieza es parte de la exposición temporal: “Horizontes: Pasión por el Paisaje realizada por SURA en colaboración con el Museo Conde Rul en Guanajuato.

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